viernes, 26 de marzo de 2010

FURIOUS ANGELS

Almas fieles a sus cuerpos, almas sirvientes
almas sin espíritu, almas decrecientes.

Nuestra alma a veces es corrompida por lo exterior, otras veces, por el odio, la tristeza, el delirio, la paranoia.

La vida empieza inocente, insensible, llena de detalles en los que fijarse a lo largo del tiempo, descubriendo paso a paso.
La infancia, dulce y corta para nuestra humilde desgracia. Los ojos de un niño están tapados por la fantasía, huyendo de la realidad adulta. Una venda fuertemente atada a conciencia por aquellos que nos quieren refugiar de la crueldad, pero que poco a poco se va aflojando, cediendo, dejando ver poco a poco, e incluso a veces de golpe, se la arrebatan.

Algunos tienen suerte de ser aceptados por la gente, por las imágenes, por lo exterior.
Otros no ocultan su alma y son cruelmente aplastados por la sociedad.

Sociedad… un calificativo para la forma de vivir del ser humano en un determinado momento.
Sociedad corrupta e hipócrita, hace ver que aceptan a todo tipo de personas, pero después se ven sus verdaderos motivos para afirmarlo, y sus verdaderos pensamientos.

Los aceptados viven una falsa realidad. Sus vendas aun no han cedido.
Los castigados son abrasados por su vida y utilizan su “yo” interior para refugiarse en su propia fantasía, en aquella que una vez se les arrebató.

Algunos se quedan en el camino, otros superan a la realidad y aprenden a vivir con ella.

Pero siempre quedan restos.

El día les acompaña fielmente en su rutina, en el que fingen ser aceptados, mientras que la noche desvela su verdadera naturaleza. Odio al mundo, a las personas, a nuestros semejantes e incluso a uno mismo.

El deseo de levantarse de la silla para salir a la calle en medio de la oscuridad y correr con todas tus fuerzas sin importar el camino.

Ése es el verdadero reflejo del alma, de nuestro ser. No es violento, simplemente es. Una fiel imagen del dolor. El ser Humano es así. Es un Ángel Furioso.

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